Posted by on Sep 8, 2015 | One Comment
Derechos de autor y traducción: lo que se tiene que saber

Los problemas relacionados con la propiedad intelectual suelen ser una molestia para los traductores, especialmente para los que trabajamos en traducción literaria. Uno de los peores es tener que reclamar los derechos de autor al editor o al autor con el que se está trabajando. Como muchos traductores en el campo de la traducción literaria negociamos nosotros mismos con los editores o con los autores cuando nos contratan para un trabajo, a veces nos preguntamos si vale la pena presionar por los derechos de autor, cuando esto nos podría hacer perder el contrato. Para ayudar en esta decisión, hemos recopilado información sobre la propiedad intelectual y algunas recomendaciones para conseguir derechos de autor por vuestro trabajo.

 

Lo que se tiene que saber sobre traducción y derechos de autor:

 

La traducción se considera una obra derivada. Aunque esto puede cambiar de un país a otro, la traducción es considerada una obra derivada porque existe gracias a una obra original, en este caso una obra literaria, como una novela o un poema.

Aunque sean derivadas, las traducciones también tienen derechos de autor como una obra original, porque una traducción, y especialmente una traducción literaria, implica un esfuerzo, un trabajo y unas habilidades creativas considerables por parte del traductor, y por eso se puede registrar como obra original.

Sin embargo, es esencial tener el permiso del autor, de la empresa o de la persona que posee los derechos de autor de la obra que se está traduciendo. Esto normalmente se formaliza con un contrato con un editor, en el que disponen los derechos de cada parte. Aquí es también dónde el traductor tiene que ceder los derechos de autor y el registro de la traducción o luchar por ellos.

Si la obra es de dominio público, el traductor tiene los mismos derechos sobre la traducción que hubieran correspondido al autor. En general, los derechos sobre una obra literaria expiran 70 años después de la muerte de su autor, así que, si alguien quiere traducir Eneida de Virgilio del original en latín al japonés, lo puede hacer sin preocuparse por infringir la ley de propiedad intelectual. En esta página web hay una guía útil para buscar obras de dominio público.

 

Entonces, ¿qué debería hacer para quedarme con los derechos de autor? Aquí hay algunas recomendaciones:

 

Primero, no cedas tus derechos de autor o el reconocimiento por tu traducción. Esto significaría que el editor puede excluir tu nombre de las ediciones publicadas del libro, como si el libro se hubiera traducido solo, por arte de magia.

Negocia y presiona por tus derechos de autor. Vale la pena por lo menos pedir una parte de los derechos de autor. Por regla general, un traductor puede esperar recibir entre un 1 y un 3% de los derechos de autor. Si te parece poco, tienes razón, pero recuerda que los autores reciben entre un 6 y un 25% de los derechos según el formato del libro (rústica, de bolsillo, libro electrónico,…). Los libros electrónicos son con los que el autor percibe un porcentaje mayor de los derechos de autor. Puedes utilizar estos datos en la negociación: si el autor percibe un porcentaje mayor de derechos de autor por un libro electrónico, ¿por qué no lo puedes percibir tu también? Si el editor o el autor se niega, por lo menos habrás ganado práctica negociando de cara al futuro.

Asegúrate de que los derechos de autor incluyen la publicación en todo el mundo. Supongamos que has traducido un libro al inglés para un editor de los EE. UU. y que luego este editor vende los derechos del libro al Reino Unido, Australia y Nueva Zelanda y que estos editores deciden mantener tu traducción. Si tu contrato se limita sólo a las ventas de los EE. UU. estás perdiendo ingresos potenciales de otros países de habla inglesa.

Insiste en tu compromiso con la profesión. No traduces por diversión. Aunque traducir te parezca un trabajo divertido e interesante, también eres un profesional y te interesa que se reconozca y que se pague tu trabajo. Esto puede parecer obvio, pero nunca se sabe la visión que tendrá el editor o el autor de ti y de tu trabajo.

Esperamos que esto os ayude en vuestras negociaciones futuras. Esta publicación en concreto se centra en la traducción literaria y en la Ley de propiedad intelectual de Reino Unido. Nos encantaría conocer experiencias personales relacionadas con la propiedad intelectual y con los derechos de autor de traductores que trabajen en otros campos (científico, comercial, localización,…) y en otros países con un comentario aquí abajo o por correo electrónico a info@bookworktranslations.com.

1 Comment

  1. Florencia
    julio 1, 2015

    Muchísimas gracias! Me ha resultado sumamente útil esta información. Responde a muchas inquietudes que tenía.
    Estoy precisamente traduciendo una novela sobre la cual se acaban de liberar los derechos y en el contrato, el Editor me pide que CEDA mis derechos de autor.

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